#AASummerSeries: Costa Brava por Inés Martin-Borregón
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Written by Marta de la Oliva
11.08.20

Inés Martín-Borregón es la creadora de VIRAGO Barcelona, una marca cuyo nombre alenta a las mujeres a utilizar sus armas femeninas para todo en la vida. Como buena chica VIRAGO, nos propone los planes de la Costa Brava para aquellos que no les gusta estar quietos ni un segundo.

La verdad es que la Costa Brava es curiosa, ya que parece que vaya cambiando conforme ganas años. Cuando eres adolescente solo te importa dónde se sale esta noche y cuál es el plan. Recuerdo cuando se puso de moda la fiesta en el Aeródromo de Pals y, sin embargo, ahora, es algo así como la cuna del yoga en el Empordà.

Este año además es un año especial. Un año en el que salir de casa parece más indispensable que nunca, después de pasar casi tres meses dentro de ella. Un año en que la economía española se desploma -hasta un 18,5% de PIB en el primer trimestre-, un año en que el turismo nos pide que nos quedemos aquí, que invirtamos aquí, que consumamos productos locales y que promovamos marcas españolas.

Este verano es el primero que me instalo y trabajo desde la Costa Brava. Si algo bueno ha traído la pandemia es, cómo no, el work from home. En mi caso, he trasladado el showroom de VIRAGO a la casa de aquí y se puede visitar con cita previa contactando por DM (@viragobarcelona en Instagram). Evidentemente, siguiendo todas las medidas sanitarias exigidas para evitar el contagio. En realidad, me hace especial ilusión: un trato de tú a tú en medio del campo.

Pero más allá de trabajar, la Costa Brava ofrece miles de otras cosas. A mí me encanta hacer deporte, y este es un enclave mágico para ello. Ordenándolos por cuánto me motivan esos planes de deporte, os voy a decir los musts para todas aquellas que seáis amantes de moveros constantemente.

El primer y mejor plan es ir a hacer esquí acuático en Xavi Mill Esquí Competició (Ventalló). Los dueños del club son Teté y Xavi, una pareja encantadora acostumbrada a mis gritos desde el agua cuando una pasada (como se le llama al hecho de pasar todas las boyas del slalom) no me sale como quiero. Descubrí este deporte la Semana Santa de hace tres años y me encandiló. La belleza de su estilo, la dificultad de su técnica, la sensación de siempre tener algo que mejorar… es mágico. Y encima, te hacen sentir como en casa. Eso sí, las agujetas del día siguiente son demoledoras. La pasada de veinte minutos cuesta 48€, pero te puedes sacar un bono de diez que sale mucho más económico.

Si os gusta nadar como a mí, os recomiendo la vía de boyas que han puesto en Calella de Palafrugell. Estás protegido de las barcas y hay mucho ambiente nadador. Aunque como ahora está tan de moda, se puede nadar casi en cualquier parte. En tiempos pre-covid (y ojalá vuelvan pronto) os recomendaría que os animaseis a inscribiros a una Marnaton. Son carreras de entre 2km y 7km controladas bordeando los acantilados de la Costa Brava. Sinónimo de paz. Me imagino que pensaréis: ¡qué afortunada! Pues en gran parte sí, porqué en Barcelona hace un calor insoportable. Pero por otro lado pienso, qué rabia, justo este verano que no puedo hacer nada (luego entenderéis por qué).

Para aquí también es ideal coger una bicicleta y salir a investigar. Da igual si es de carretera, de montaña o eléctrica. La geografía acompaña a cada uno a hacer el esfuerzo que quiera y adaptar su nivel. Mi ruta preferida: toda aquella que pase por los campos de girasoles. Y, si puede ser, al atardecer. El momento perfecto para una buena golden hour.

También os diría que una buena actividad de mañana son las clases de Yoga y GAP de mi amiga Maria Aurell (@mariayoga.fromhome) cuyas clases en streaming se convirtieron en el fenómeno del confinamiento y que ahora se pueden hacer presencialmente en el nuevo concepto de Cinema Brava, en el que también participa otra crack del momento: Cocó Constans y su @ffitcoco. Hay que comprar ticket con antelación y todo apunta a que se agotan rápido.

Todo esto os lo recomiendo con un poco de envidia porque estoy “tullida”. Son cosas que os dejo disfrutar a vosotros, afortunados. Sí, digo tullida porque tuve un accidente en bici de montaña con mi novio y me rompí el ligamento triangular -yo también acabo de descubrir lo que es, no os preocupéis-. ¿Resultado? Quirófano y verano escayolada. O lo que es lo mismo: prohibido deporte.

Lo que sí que me dejan hacer es caminar. Así que los planes tullido approved y aptos para todos los públicos son los que os detallo a continuación.

Uno que me encanta hacer es subir al castillo de Torroella de Montgrí, situado en la cima de una colina cuyo perfil, visto desde lejos, parece un obispo tumbado cuyo anillo es justamente el castillo. La subida es fácil, de una horita aproximadamente, que se puede hacer también con niños. Las vistas al llegar arriba son una pasada y no llegas excesivamente cansado. Lo que es realmente importante es llevar calzado cómodo y, con el calor que está haciendo este verano, ir con ropa ligera y una botella de agua.

Al bajar, me gusta ir directamente al Palau de Casavells, aunque sea con “pintas”. El Palau de Casavells es una casa-museo que se encuentra evidentemente en Casavells, a sólo veinte minutos en coche desde el Castell de Torroella. Las colecciones que se exponen van cambiando a menudo, por lo que puedes ir varias veces al año pareciendo que vayas a museos distintos. Se caracteriza por su arte y mobiliario, todo a la venta. Además, con el cambio de colecciones, aprovechan y hacen cambios en el propio museo. Uno de los más reconocibles es que cambian las piedras del suelo del patio interior.

Si, sin embargo, buscáis pasear tranquilamente, mi pueblo favorito es Begur. Tiene tiendas muy monas donde comprarte unas alpargatas o menorquinas que te acompañarán el resto del verano. Tiene también tiendas donde vestirte para una ocasión especial. Mi favorita es Dana Taboe, una tienda en el Carrer de la Concepció Pi “Tató”, que te ofrece desde vestidos playeros hasta lo más cool y atrevido. De hecho, ahí me compré un vestido muy “Virago” antes incluso de haber fundado mi marca.

Después de pasear por allí, mi combo ideal sería una cena en la terraza de la Pizzeta, una pizzería artesanal con un patio cuquísimo donde también puedes disfrutar de unas pastas buenísimas. ¡Ojo! Un platazo también son las verduritas con vieiras. Como colofón, me tomaría un helado en L’Enxeneta que tiene el helado más cremoso que he probado en mi vida… ¡y una horchata de morirse! Si después del helado quieres mover un poco el cuerpo, un buen paseo (y para nada agotador) es subir hasta el Castell de Begur, un punto clave para hacerse el fotón de atardecer.

Aunque para puestas de sol, a pesar de que pensaba que ya estaba cerrado, os recomiendo el restaurante Cap Sa Sal a las afueras de Begur donde el pescado y los arroces son los platos estrella. Lo ideal es tomarlos después de uno o dos cockatails en su terraza escalonada. Si la noche se alarga hay dos opciones. Una es la toda la vida, la que los de aquí hemos vivido desde la adolescencia: ir al ya mítico Costa Este, fiesta con todas las letras y de los mejores recuerdos de mi época universitaria. Aunque en los tiempos en los que estamos, salir de fiesta ya es responsabilidad de cada uno… La segunda opción, y no en orden de prioridad, es Mas Sorrer: restaurante reconvertido en discoteca al que ir a comer, cenar, tomar una copa o directamente farrear rodeado, justamente, de girasoles.

En definitiva, la Costa Brava puede ser lo que quieras que sea: un lugar de mar, de campo, de relax, de deporte, de fiesta, de buen comer, de arte… de infinitas posibilidades. Pero todas envueltas de un clima excepcional, de paisaje privilegiado y de gente con ganas de sonreír para olvidarnos de este complicado año.

Fotografía de @gmillet.
#AASummerSeries: Costa Brava por Inés Martin-Borregón

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