Arquitectura esencial en los Dolomitas
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Written by Ivet Puig
20.07.20

El Hotel Schgaguler ha sido un negocio familiar desde 1986. Sin embargo, en 2018 se renovó por completo y se convirtió en un lugar tan atractivo por su arquitectura minimalista como por su entorno natural.

En 1986 Elizabeth y Gotfried Schgaguler fundaron en Castelrotto (Italia) un pequeño hotel familiar compuesto por varios apartamentos. Castelrotto es un pequeño pueblo de la provincia italiana del Tirol del Sur, situado a una altitud de 1.095m y a los pies de las vertiginosas montañas de los Dolomitas. Estas condiciones lo convierten un lugar idóneo para desconectar en cualquier época del año.

No es extraño pues que, cuando en 2018, la familia Schgaguler decidió rediseñar y renovar el hotel por completo redujera su arquitectura a la mínima expresión para dar todo el protagonismo al paisaje. La nueva imagen del hotel fue obra del arquitecto Peter Pichler, en colaboración con Martin Schgaguler. Pichler defiende que el objeto arquitectónico se expande más allá de su entorno físico más inmediato, puesto que entran en juego elementos culturales, geográficos, sociales, económicos y tecnológicos.

El resultado fue un edificio de arquitectura simple y atemporal que se adapta a la perfección al paisaje que ofrecen los Dolomitas. De hecho, la silueta de su tejado recuerda a la de las famosas Tres Cimas de Lavaredo, una de las montañas mas icónicas de la región. Según Peter Schgaguler, “el objetivo fue quedarse con lo esencial y eliminar todo lo innecesario”. Además, se prestó especial atención en crear una experiencia sensorial a través de los materiales utilizados.

“Estamos convencidos de que una buena arquitectura es esencial para unas vacaciones restaurativas e inolvidables”, opina Peter Schgaguler. Aunque admite que puede que sus clientes no sean conscientes de todos los detalles, “los sienten al final de su estancia”.

Mientras que toda la carpintería se encargó a talleres locales, el hotel cuenta con algunas piezas de decoración con diseño español, como es el caso de la lámpara Basica de Santiago Roqueta (1987) y la ropa de cama de Teixidors.

Fachada del Hotel Schgaguler. D.R. Cortesía del hotel
Habitación en el Hotel Schgaguler. D.R. Cortesía del hotel

Para completar la experiencia de sus huéspedes, el hotel cuenta con un restaurante a cargo de la chef italiana Rosario Viscome, que combina la cocina tradicional alpina con la mediterránea, y utiliza productos y vinos de la región. Por otro lado, ofrece una zona de spa y wellness con dos piscinas interiores, una sauna y un jacuzzi exterior con vistas al macizo del Sciliar. Además, los clientes pueden elegir entre varios tratamientos de belleza para los que solo se utilizan productos de cosmética natural.

Pero sin duda, el Hotel Schgaguler es solo el punto de partida desde el que descubrir su entorno natural y practicar múltiples actividades al aire libre durante todo el año. Mientras que durante el verano Castelrotto se llena de alpinistas, ciclistas y escaladores, en invierno se convierte en un auténtico paraíso para los esquiadores.

A día de hoy, este hotel de 42 habitaciones sigue regentado por la familia Schgaguler y el mismo Gotfried Schgaguler, fundador del hotel, acompaña personalmente a sus clientes a visitar los lugares más espectaculares de los Dolomitas.

Ropa de cama de la marca española Teixidors en el Hotel Schgaguler. D.R. Cortesía del hotel
Imagen de los Dolomitas. Via Instagram @schgagulerhotel
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