Belén Ordovás, artista desde la cuna
Interview
Written by Emma Mariscal
17.01.21

Tras un año especialmente complejo para los artistas, que se quedaron sin poder mostrar su trabajo, hablamos con la madrileña Belén Ordovás sobre cómo ha evolucionado su trabajo a raíz de la pandemia y qué sorpresas nos depara de cara al nuevo año.

‘The greatest pleasure in life is doing what people say you cannot do’ (El mayor placer de la vida es hacer lo que la gente dice que no puedes hacer), reza, de entrada, la biografía en Instagram de Belén Ordovás Lladó. Y es que lo suyo nunca ha sido dejarse llevar por lo establecido. Creció en una familia dedicada a la política y los negocios, pero siempre supo que eso no iba con ella. Prefería pintar y jugar a crear nuevas formas con cualquier material -a ser posible que ensuciase mucho…- que cayese en sus manos. Quizá por eso hoy, cuando se habla de su trabajo, multidisciplinar es una de las palabras que más se repite. Nunca ha querido ceñirse a una única técnica; tan pronto hace un cuadro con óleo como esculpe madera o crea una instalación con 40 kg de lenguas de chuchería. Todo vale en su particular universo creativo.

Antes de nada… ¿quién es Belén Ordovás como artista?

Hace un año te lo habría sabido responder, seguro. Pero hoy en día ya no lo tengo tan claro, y no porque
me sienta perdida, sino porque este año he aprendido que dependiendo de la situación tengo que sacar a
una Belén distinta para afrontar el día. La pandemia ha hecho que cada día sea una batalla distinta y por lo
tanto he aprendido a querer a mis distintas versiones, incluso las malas. Por lo tanto, Belén Ordovás un
día es muy trabajadora, otro día está muy inspirada y hay algunos días en los que simplemente no le
apetece hacer nada…. Y no hay que sentirse culpable por ello. Está siendo un año muy complicado y cada
uno tiene que hacer las paces con su nuevo “yo” e ir amoldándose poco a poco a la nueva normalidad.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes asociado con el arte?

Mis primeros recuerdos son de esos que casi son como ‘flashes’. Son de cuando eres tan pequeño que solo recuerdas un olor, un sonido o un color. Una imagen que tengo guardada es yo en el suelo pintando sin parar, sola, mientras el resto jugaba. Pintaba y pintaba, y me acuerdo que decían “oye, esta niña pinta muy bien”, pero no entendía los cumplidos. Era solo mi táctica de escape. Los colores, los movimientos del pincel, me daban la serenidad que mi TOC me impedía tener si estaba parada.

¿Cómo fue tu formación? ¿Crees que es importante para un artista, o la creatividad es algo innato?

Como te explicaba, todo empezó sin pensarlo; me insertaba en un mundo de colores y formas para quitarme estrés y nunca lo sentí como ‘talento creativo’. Fue en el colegio, en clases de arte,
cuando conecte con mi profesor y me abrió los ojos. Desde entonces, pintar y el arte no ha sido solo una forma de escape, sino mi forma de vida. Gracias a esta revelación empecé a explotar distintas técnicas, leía a grandes artistas e investigaba su forma de trabajar. Y esta revelación me hizo entender que la creatividad puede ser innata, por supuesto, pero que sin formación, investigación y mucha practica es como solo rascar la superficie sin llegar a encontrar el diamante.

Háblanos de tu trabajo, ¿cómo sueles explicar tu obra?

Mi obra es como un estómago insaciable. Como una montaña rusa, como una buena caña fría al entrar en un bar, como unas zamburiñas a la piedra o una piscina de bolas multicolor en la que te hundes y solo quieres revolcarte en ella, como un juego de mesa que hace que el nervio aumente a medida que el tiempo pasa.

Se ha hablado mucho de la durísima situación que han vivido los artistas durante este año, ¿qué podría hacer la sociedad por el arte en estos momentos.

Todos deberíamos apoyar tanto a los artistas como al arte. Darle más valor a la obra y al análisis del artista. Es vital para cualquier sociedad.

¿Cómo es tu día a día como artista? ¿siempre has vivido en Madrid?

Sí, es una espina que llevo dentro el irme a vivir fuera. ¡Todavía no sé cómo aún no lo he hecho!  Pero sé que hay una parte de mí y de mi arte que está perdida por algún rincón del planeta y debo ir a buscarlo. Pero por ahora no puedo viajar así que seguiré perfeccionando lo que ya tengo aquí en Madrid. Mi vida es bastante básica. Me obligo a ir al estudio todos (o casi todos) los días a pintar y pintar. Hay días que no doy con nada y que vuelvo hasta avergonzada a casa. Pero hay días que doy con ello, y son esos días los que me dan fuerzas para seguir. O sea que, de lunes a viernes pinto y pinto, a veces durante meses hasta que doy con una obra que me gusta, y los fines de semana se lo dedico a mis amigas, sin ellas no sería capaz de despertarme el lunes.

¿Qué supone Instagram en tu vida personal y profesional?

Instagram supone para mí una inmensa fuente de inspiración, pero también una ridícula pérdida de tiempo y una carga de 60 kg sobre mis hombros. Para qué engañarnos… Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. A veces olvidamos que el mejor pasatiempo es leer un buen libro, visitar un museo, interactuar más con la gente, mirándonos más a los ojos que a través de una pantalla de móvil.  Olvidamos quienes somos realmente y nuestra esencia se pierde poquito a poco. Mi lucha diaria es que eso no me pase, tanto en mi vida personal, como artísticamente. Olvidamos vivir nuestra vida y ser realmente productivos.

¿Cómo te gusta trabajar? ¿Tienes algún ‘ritual’ de creación?

Me gusta trabajar en un ambiente silencioso, en el suelo, manchada y con mi bata. Mis amigas se ríen de mí porque dicen que soy tan pequeñita que parezco una niña de parvulitos en clase de arte. Me gusta mancharme las manos, tanto en el sentido literal como en el figurado. Hago mucho plan de invitar a mis amigos a trabajar en sus cosas. Ahora que se trabaja desde casa, me gusta que vengan y compartan conmigo su tiempo y espacio. Se crea un ambiente de creatividad, sinergia, esfuerzo y silencio solemne que creo que nos hace mejores a todos. Y a la hora de comer tenemos un descanso como si estuviésemos en una oficina. Nos empujamos los unos a los otros a trabajar y no procrastinar. ¡Los tiempos han cambiado tanto que mis respuestas de ahora no tendrían nada que ver con las de hace un año!

Belén Ordovás, artista desde la cuna

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