Carolina Spencer: «El diseño floral apareció en mi vida como un nuevo lenguaje creativo»
Interview
Written by Ivet Puig
25.11.21

Carolina Spencer ha crecido sintiéndose estrechamente conectada con la naturaleza. En 2008 descubrió el universo del diseño floral de la mano de su mentora Donna Stain, con quién trabajó durante siete años en el Hotel Arts de Barcelona. En 2013 decidió emprender su propia aventura profesional, Matagalán. Descubrimos con ella el colorido universo del arte floral.

¿Cuándo empezaste a ser consciente de tu pasión por la naturaleza 

Creo que es un sentimiento que llevo conmigo desde pequeña. Siempre me he sentido bastante vulnerable a  lo que pasa a mi alrededor, ya sean personas, situaciones, paisajes, energía, o lo que sea. De pequeña encontré calma y un “safe place” cuando comencé a ir a acampar en Chile y desde entonces ese sentimiento de tranquilidad, contemplación y emoción  me acompaña cada vez que puedo estar en contacto con la naturaleza.

¿En qué momento empezaste a hacer arreglos florales y cuándo te diste cuenta de que podía ser tu profesión?

A nivel profesional no fue hasta el 2008 cuando conocí el trabajo de Donna Stain -mi mentora- que supe que había otra manera de diseñar diferente a todo lo que había probado antes. El diseño floral  apareció en mi vida como un nuevo lenguaje creativo con el que me sentí totalmente maravillada y quise aprender absolutamente todo lo que pude.
 Estuve siete años trabajando para ella en el equipo de floristas del Hotel Arts, una cosa llevó a la otra y desde entonces no he parado de trabajar con flores y jarrones. En 2013  comencé mi proyecto Matagalán con el que he podido desarrollarme profesionalmente con total libertad creativa, y por eso estoy infinitamente agradecida.

Podrías explicarnos un poco como es el proceso creativo detrás de una de tus composiciones

Como diseño jarrones y también compongo con flores supongo que el proceso creativo es, por un lado, bastante consciente y estudiado en términos de forma, funcionalidad y color  al crear los jarrones, y por otro lado, el momento de componer floralmente intento que sea bastante fluido, dejándome llevar por las formas. Intento ser como un canal por el que pasa energía sin tener muy claro a dónde va o cómo va a acabar la instalación.
Supongo que es un poco un equilibrio entre algo pensado y a la vez improvisado, me gusta jugar con esos opuestos.

¿Cómo consigues la armonía entre el recipiente y el contenido?

Supongo que tiene que ver con detenerse a observar el lenguaje, la belleza y personalidad de cada elemento -incluido el espacio- para después intentar que fluyan entre ellos. A partir de ahí, como decía antes, intento ser un canal por el que transitan todas esas cosas. Me gusta mucho improvisar.
De todas formas la armonía es un concepto muy personal …

¿Tienes alguna flor o planta favorita?

Planta: El ‘agave attenuata’ me gusta muchísimo y, en general, soy muy fan de todas las plantas de color glauco (es ese tono verde grisaceo).
Flor: Las ‘poppies’ o amapolas. Me fascinan sus tallos orgánicos, me gustan cuando están cerrados, su proceso de apertura es alucinante y luego su flor, sobre todo porque hasta que se abren, nunca sabes muy bien de qué color van a ser.
La gloriosa  también me gusta mucho y, en general, cualquier flor o planta medio rara, que me sorprenda.

¿Qué intentas transmitir a través de tu trabajo?

Creo que sin duda tengo un punto medio trash con el que me gusta jugar. Puedo hacer composiciones super elegantes pero siempre me gusta jugar un poco con la decadencia o la cosa medio desordenada, las dualidades y creo que eso se refleja un poco en mi trabajo.
La belleza y perfección de la flor compuesta de manera descompuesta.
Supongo que eso también tiene que ver un poco con mi personalidad, no soy para nada una persona estructurada.

Hemos leído en alguna parte que eres contraria a reservar las flores para ocasiones especiales, ¿qué propones?

No es que sea contraria,  sino más bien es que desde un principio a través  mi proyecto he incentivado a que la gente se anime a integrar las plantas y flores de manera cotidiana o más o menos regular (por eso el nombre y el concepto). Y no solo limitarse a regalar flores para nacimientos, muertes, bodas, Sant Jordi, … incluso cambiar la concepción de que es el hombre el que normalmente regala flores a la mujer. De ahi viene MATAGALAN, «matar» la idea del galán que regala flores, jugar con estos tópicos florales y llevarlo a algo más cotidiano incluso experimental.

Últimamente se está hablando mucho de cómo tenemos que repensar la forma en la que vivimos para respetar nuestro entorno, ¿cómo crees que debe producirse este cambio?

Creo que los cambios comienzan en nuestro día a día, respetando el entorno natural que nos rodea, cuidando y mejorandolo si se puede.
También creo que es muy importante educar a los pequeños e incentivarles a conectar con ellos mismos a través de la naturaleza. Sin duda, un shortcut para el autoconocimiento…
La contemplación nos enseña calma, paciencia y sobre todo a desarrollar la atención por los pequeños detalles,  postales que no tienen más valor que un recuerdo, y para mí, eso vale mucho.
Carolina Spencer: «El diseño floral apareció en mi vida como un nuevo lenguaje creativo»

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