Diario de una rutina de belleza durante la cuarenta
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Written by Miriam Nuñez del Bosque
25.05.20

Abrimos los ojos unos días a las 8am y otros a las 11am. Puede llover, granizar o hacer un sol que nos ciegue al mirar por la ventana. Aun así, ni las condiciones atmosféricas ni la falta de tiempo son ya una excusa para no cuidar nuestro rostro cada mañana.

Hoy las sábanas blancas de algodón están enredadas al final de la cama, hay quien diría que han luchado una ardua batalla esta noche. Un brazo (nada bronceado) se alarga y logra coger el móvil de la mesita de noche, justo antes de que suene el despertador y ese ruido incómodo invada el dormitorio como, por desgracia, es habitual.

El día está menos nublado que de costumbre, los rayos de sol (todavía tímidos aunque sea abril) entran a la estancia a través de las largas cortinas de lino. La ventana está entreabierta y deja entrar un sutil olor a tierra mojada. Al otro lado de la cama han madrugado más que de costumbre pero sigue oliendo a perfume de Armani y el calor no se ha ido de la almohada.

Otro aroma se hace presente, huele a zumo de naranja, a café colombiano y panecillos recién horneados (ojalá con mantequilla). Los ojos, poco a poco, dejan de ver borroso como los de un bebé y, por suerte, poner los pies descalzos en el suelo ya no es tan escalofriante como hace unas semanas. El mármol del cuarto de baño está más frío de lo esperado, alguien se dejó la ventana abierta durante la noche.

Son las 8am y no recuerdo si es lunes, jueves o domingo. El tiempo estos días parece estropeado, se ha parado o juega al despiste. Aun así, hoy, como cada día, la rutina de mañana comienza con lavarme las manos minuciosamente y secarlas con una toalla blanca de algodón con las iniciales bordadas en azul marino. El mueble (de madera maciza pintada) está orgullosamente organizado (hoy es un buen día) y a la derecha se pueden ver todos los productos que son utilizados a diario, Elisabeth Arden, Caudalie, Chanel, SK-II, La Mer, Dior, Matriskin y L’Occitane son solo algunas de las marcas favoritas.

Empiezo con un limpiador facial y recuerdo lo que dijo Carmen Navarro, “nuestra piel siempre debe estar limpia de toxinas para que penetren los principios activos que vamos a aplicar. Solo una buena limpieza, diurna y nocturna, puede mantenerla en buenas condiciones”.

Me miro al espejo y elijo la mousse de Matriskin, dejaré Cetaphil para los días con más imperfecciones y la leche limpiadora y el aceite para los días que note la piel más seca. Una vez que lo he aplicado con movimientos circulares lo retiro con mis manos llenas de agua templada (como aconseja el experto Pedro Catalá) y seco (a toquecitos) con una pequeña toalla limpia de algodón que renuevo cada día.

Después llega el momento del tónico para eliminar cualquier impureza e hidratar la piel. Dudo entre la esencia de Caudalie (para ganar luminosidad) y el toner de SK-II pero finalmente elijo el segundo, sin alcohol o perfume, rico en vitaminas, minerales y aminoácidos, perfecto para cerrar los poros.

Las cremas hidratantes más buscadas.
Dos opciones de tónicos.

En cuanto al serúm, me gusta el de colágeno de Matriskin, reforzado con ácido hialurónico y especial para pieles acneicas, el serúm 10 de Skinceuticals, antioxidante, con vitamina c para piel sensible y el C-vit de Sesderma, también con vitamina c, hidratante e iluminador. Por supuesto, todos ellos previenen las líneas de expresión y las arrugas, algo que quiero cuidar antes de que sea demasiado tarde. Veo que el primero está a punto de acabarse, solo queda un poco de producto al final del bote. Por suerte con unas gotas es suficiente.

Tras elegir (y aplicar con el dedo anular) el contorno de ojos de aguacate de Kiehl’s, llega el turno de la hidratante, un paso imprescindible en toda rutina. La dermatóloga Whitney Bowe siempre habla de cómo la piel, si no se hidrata de manera adecuada, se debilita y provoca una pérdida de colágeno, lo que conlleva un envejecimiento prematuro. Además, otra dermatóloga de Nueva York, Debra Jalilman, nos avisa que en verano, el calor del sol y la exposición continua minimizan los niveles de humedad en la piel por lo que aplicarse un producto hidratante es necesario y vital.

Entre la crema de vitamina C de Natura Bissé (reafirmante, para piel seca), La solution 10 de Chanel (para piel sensible), la TR5 de Matriskin (para todo tipo de pieles) y la Crème Dermopurifiante de Biologique Recherche, hoy elijo esta última por su fórmula equilibrante recomendada para pieles con afecciones (grasa, acné, psoriais, dermatitis o eczemas). Me la aplico en abundancia bajando por el cuello hasta el escote. Cierro el bote con cuidado y lo vuelvo a dejar en su sitio, al lado de los exfoliantes que uso una vez cada quince días en mi rutina de noche, mis favoritos, Osmopeel de Matriskin, The replenishing oil exfoliator de La Mer, Cellular mineral face exfoliator de La Prairie y Reina Blanca de L’Occitane. Es importante exfoliarse la piel pero no hacerlo con demasiada asiduidad o de manera muy agresiva. El doctor José Luis Estebaranz, director de la Clínica Dermomedic y dermatólogo colaborador de Bioderma desaconseja esta práctica en pieles sensibles, finas o muy secas pero lo recomienda en pieles mixtas o grasas.

Mientras elijo un bálsamo para los labios, Harry, el gato, reclama mi atención. Segundos después alguien dice mi nombre desde la cocina y caigo en que llevo más de 15 minutos en el baño, algo que ocurre más de lo que quiero admitir. Me aplico rápidamente el Eight Hour® Cream Intensive Lip Repair Balm de Elisabeth Arden y bajo las escaleras con cuidado. Empieza el día treinta y tantos…

Serums de Sesderma, SkinCeuticals y Matriskin.
Diferentes opciones de exfoliantes.
Diario de una rutina de belleza durante la cuarenta

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