La gabardina, cien años de tendencia
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Written by Ivet Puig
19.04.21

¿Qué tiene esta prenda de abrigo que nunca pasa de moda?

Un clásico entre los clásicos, la gabardina es una de las prendas más repetidas en las listas de básicos que no pueden faltar en tu armario. Sus orígenes se remontan a la Primera Guerra Mundial, incluso antes y, sin embargo, sigue siendo un imprescindible en pleno siglo XXI.

Pero, ¿a qué se debe este éxito centenario? El New York Times publicaba en 1984 un artículo titulado La mística de la gabardina, en el que la periodista June Weir trataba de responder a esta pregunta con argumentos que todavía hoy tienen vigor.

Según Weir, se trata de una prenda que «atrae a mujeres de todas las edades por múltiples razones», entre ellas, «su funcionalidad», su adaptabilidad a todo tipo de condiciones meteorológicas y «su glamour».

Además, decía, es un abrigo «simple y directo que confiere a las mujeres una apariencia ready for business». «Una inversión esencial», concluía.

«No hay duda de que la gabardina es una inversión esencial», June Weir

Origen funcional

Igual que la mayoría de inventos en la historia, el nacimiento de la gabardina fue consecuencia de la evolución tecnológica y también fruto de la necesidad. Aunque su invención se atribuye a Thomas Burberry hay quienes aseguran que ya existían abrigos similares con anterioridad.

Lo que sí es cierto es que Burberry consiguió crear en 1879 una gabardina más transpirable, aunque igual de resistente al agua, ya que enceraba las fibras de cotón y lana antes de ser tejidas y no después, como venían haciendo sus antecesores.

Así, las gabardinas de Burberry se popularizaron entre el ejército, sobre todo en los altos rangos ya que eran los únicos que se lo podían permitir. Hasta entonces los soldados vestían con abrigos de lana mucho más pesados, y todavía más cuando se empapaban de agua o barro en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. De hecho de aquí procede su nombre en inglés trench coat.

La profesora de estudios culturales en el London College of Fashion, Jane Amber Butchart, también explicó en una entrevista en la BBC que la gabardina (entonces caqui) introdujo la idea del camuflaje en la vestimenta militar ya que, antes de su llegada, las tropas vestían con colores vivos, en muchos casos relacionados con las banderas de su país.

Así, tras popularizarse entre los militares este abrigo empezó a extenderse entre la población civil ya que se asociaba con el patriotismo y el heroísmo de los soldados.

Modelo Kensignton de Burberry, el más vendido, inspirado en la original gabardina militar. D.R. Cortesía de la marca

Glamour en Hollywood

Sin embargo, fue la industria del cine en Hollywood la responsable de que esta pieza de vestir se acabara convirtiendo en un icono de estilo. Detectives privados, periodistas intrépidos, mafiosos y aventureros incorporaron la prenda como parte del atractivo sin esfuerzo de estos personajes.

También las actrices más reconocidas de los años 30, como Marlene Dietrich, Katharine Hepburn o Greta Garbo, adoptaron esta prenda que hasta entonces había pertenecido armario masculino.

Pero sin duda, su salto más importante a la fama vino de la mano de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (1961). Desde entonces, la gabardina no solo ha protagonizado grandes escenas en la historia del cine sino que se ha convertido en una de las prendas más universales que existen.

Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes' (1961).

Hoy

Entre los personajes contemporáneos que figuran como embajadores de esta prenda encontramos tanto a miembros de la realeza, como a todo tipo de celebritiesfashionistas. Sin ir más lejos, la Reina Isabel II  es una habitual de la gabardina durante sus viajes a Escocia, pero también otras británicas como Kate Moss o Alexa Chung la llevan con frecuencia.

En las calles, es en primavera cuando la gabardina se hace más visible. Seguramente por la incertidumbre que causa su tiempo cambiante y la seguridad que ofrece la gabardina pase lo que pase.

A pesar de mantenerse constante temporada tras temporada, la prenda ha sido alterada de mil maneras por múltiples diseñadores y no solo Burberry, que en 2021 sigue haciendo bandera de su prenda insignia. Para esta temporada, la firma británica apuesta por una gabardina larga que combina su tejido tradicional con otros materiales como el denim o la piel.

Luis Vuitton también apuesta por ella para esta temporada primavera-verano aunque en un formato super ovesized que combina a la perfección con la tendencia streetwear que se ha instalado en nuestras vidas desde la llegada de la pandemia. También lo hace The Row, una firma precisamente conocida por su defensa de los básicos y la atemporalidad.

Por último, Jil Sander presentó una versión más sofisticada, de corte entallado y cinturón tipo cuerda. Sea como sea, la periodista del New York Times ya alertaba en los años 80 de que se trata de una prenda «internacional» por lo que casi todas las marcas tienen su propia versión de este abrigo.

«La gabardina no solo aporta calidad, practicidad y atemporalidad, pero también, quizás, un misticismo moderno», concluyó Weir.

 

** La imagen de portada es de Bella Thomas, fotografiada por Vicki Liang.

Louis Vuitton SS21. D.R. Cortesía de la marca
Louis Vuitton SS21. D.R. Cortesía de la marca
Jil Sander SS21. D.R. Cortesía de la marca
.The Row SS21. D.R. Cortesía de la marca
Burberry SS21. D.R. Cortesía de la marca
The Row SS21. D.R. Cortesía de la marca
La gabardina, cien años de tendencia

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