Los nuevos tesoros de Chaumet
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Written by Sofía Paramio
30.05.20

Chaumet celebra su 240 aniversario y conmemora la reapertura de su legendario hotel particular en la Place Vendôme con una colección de anillos de Alta Joyería bautizada Trésors d’Ailleurs. Una oda a las declaraciones de amor con mucha tradición y belleza.

Como si de una secuencia de Midnight in Paris se tratara, recordar la reapertura de la casa de joyería Chaumet en el número 12 de la Place Vendôme, parece trasladarnos a otra época. Tan solo han pasado tres meses de ello -celebraron allí su 240 aniversario el último 27 de febrero-, pero, será la situación actual o la magia que acompaña al emplazamiento, junto con el paseo de detalles históricos de este hotel particular de la firma, lo que hace que te sientas en un viaje constante entre pasado y presente. Y ese es quizá el tesoro que mejor mantiene su sello.

La legendaria localización alberga a la casa desde 1812, y en ella se encuentran maravillas como el Salón Chopin, clasificado como monumento histórico con un piano donde, admiten, tocó el mismísimo músico; o el taller de Alta Joyería, ahora bajo la dirección de Benoît Verhulle, con ventanales al mítico Hotel Ritz, que se encuentra justo en frente. En esta última sala se desarrollan las piezas más especiales y, en un año conmemorativo, faltaba la guinda en forma de lo que mejor saben hacer: joyas.

Con motivo de su cumpleaños, Chaumet ha querido lanzar una declaración de amor en forma de anillo a sus mundos: París, Japón, Oriente Medio y China. Cada uno de ellos posee una pieza, un house ring, cuyo conjunto han bautizado como Trésors d’Ailleurs. Y, por supuesto, son el sujeto de una historia que no deja indifirente.

Las piezas están basadas en la tradición de los anillos de boda, nacida en el siglo XVI, cuando el pretendiente ofrecía a su prometida el anillo de su familia, trasladándole tesoro, misterio, protección, fidelidad y eternidad con el propio hecho. Un discurso romántico que presta a los sueños de realidad, y que Chaumet ha querido ejemplificar con cuatro joyas que simbolizan el legado arquitectónico y cultural de cada uno de los lugares que representan. Una oda, de nuevo, al balance perfecto entre pasado y presente que confirma la maravillosa esencia de una de las casa joyeras más prestigiosas del mundo.

'Oriane' homenajea al París de la Belle Épocque y representa la tradición de las piezas sentimentales.
Lapislázuli o su versión en malaquita se encargan de conjugar a 'Shéhérazade' abanderando Oriente Medio.
'Qialong' representa el virtuosismo de China a través de una turmalina verde, tanzanita o una turmalina rosa que brilla en un techo de oro
'Sakura' se inspira en la cultura japonesa, traducida en un diamante de dos quilates y oro rosa que evoca flores de cerezo, y jade negro
Los nuevos tesoros de Chaumet

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