El plato de cada día
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Written by Ivet Puig
17.06.20

Reflexionamos sobre las vajillas como objetos cotidianos y su potencial para marcar la diferencia en nuestro día a día a través de los pequeños detalles.

Se entiende por vajilla el conjunto de platos, fuentes, vasos, tazas, y demás objetos que se destinan al servicio de la mesa. Aunque no seamos conscientes de ello, son elementos que nos acompañan a diario y en todo tipo de ocasiones. Y que además, tienen el poder de dar forma y color a cada una de nuestras comidas.

En la historia reciente de nuestro país las familias priorizaban la funcionalidad a la hora de comprar una vajilla. Así lo demuestra el éxito de las vajillas de la casa francesa Duralex que empezaron a comercializarse en España a partir de la segunda mitad del siglo XX y alcanzaron su máxima popularidad en los años 70. Confeccionadas con vidrio templado se vendían como objetos “prácticamente irrompibles”. Esta cualidad interesaba especialmente a las familias, que reservaron la vajilla de loza o porcelana para las ocasiones especiales.

Hoy en día la funcionalidad de una vajilla sigue siendo uno de los principales factores a tener en cuenta, sin embargo las prioridades se desdibujan en favor de otros criterios. Según Elena  Meseguer, ceramista y directora creativa de la marca española Somos Bonjour, una vajilla debe ser “práctica, fácil de lavar y usar en el día a día”.

Pero además atribuye a este conjunto de objetos una función decorativa. “Qué sea bonita!”, ya que en su opinión es importante que al sentarse en una mesa “la armonía y la belleza de todos los elementos generen buen rollo”.

En la misma línea, la estilista de comida y autora del blog «La cocina de Carolina», Carolina Ferrer asegura que “la vajilla es clave en toda mesa, ya que determina que una comida en casa de mamá o de una amiga tenga una energía u otra”. Por lo que también tiene el poder de crear un ambiente determinado.

Sin embargo, las prisas con las que vivimos nos impiden dedicar tiempo a poner una mesa bonita. “Creo que tenemos que vivir más el día a día y no esperar grandes acontecimientos”, argumenta Meseguer.

Propuesta de mesa para la cena de la colección de Matilda Goad para Matches Fashion. D.R. Cortesía de la marca
Selección para el desayuno de Matilda Goad. D.R. Cortesía de la marca

Cada comida, un sabor especial

Esta misma filosofía es la que ha inspirado a la diseñadora y consultora creativa británica Matilda Goad en su nueva colección para el portal Matches Fashion. La colección que salió a la venta el pasado mes de abril, se compone de cubiertos, mantelería y accesorios para la mesa que han sido pensados para elevar las comidas diarias. Y se dividen en tres “conjuntos”: desayuno, comida y cena.

“La colección pretende dar a cada comida un sabor especial”, declara la diseñadora. “Todos los elementos ofrecen un toque ceremonial al hecho de sentarse a comer, ya sea para desayunar un huevo duro el fin de semana o comer un plato preparado en la terraza”, comenta haciendo honor a sus orígenes británicos.

La propuesta incorpora piezas pertenecientes a colecciones pasadas de Goad, piezas vintage y nuevos diseños. Todo ello siguiendo la usual estética alegre de la creadora, que combina el gusto por el color y por la nostalgia. Aunque no componen una vajilla completa, son accesorios que la complementan. “Me encanta ver cómo la gente aporta creatividad al poner la mesa en vez de hacerlo de una forma convencional”, agrega.

Inspiradas por esta filosofía de cuidar los detalles de forma cotidiana, hemos contactado con algunas marcas para que nos cuenten la historia detrás de sus vajillas y qué es lo que pueden aportar a nuestras mesas.

Platos para el pan de Somos Bonjour. D.R. Cortesía de la marca
Vajilla de cerámica en rosa con filo dorado de Somos Bonjour. D.R. Cortesía de la marca

El valor de lo artesanal en Somos Bonjour

“Gracias a que lo digital y la inmediatez han llegado a rozar lo humanamente permisible, hemos vuelto a nuestros orígenes. A un estilo de vida slow, donde nos preocupamos por lo que consumimos”, explica la ceramista al frente de Somos Bonjour convencida que existe una apreciación creciente por los productos artesanales.

“Me encanta que en mis piezas se pueda ver ese proceso. Si te fijas bien, se ven las huellas de nuestras manos”, dice en referencia al equipo que trabaja con ella en su taller de Madrid. “Creo que la gente cuando consume artesanía busca respirar paz”, opina.

Sus vajillas son delicadas y rústicas con el objetivo de hacerte disfrutar de una vida “slow”.

Propuesta de mesa por Daniela Poletti, fundadora de Vetrofuso. D.R. Cortesía de la marca
Vajilla irregular de Vetrofuso. D.R. Cortesía de la marca

Tradición italiana en Vetrofuso

Daniela Poletti, fundadora de la marca italiana Vetrofuso, se replanteó su vida profesional al ser madre. Decidió dejar su trabajo anterior y empezó a trabajar en una tienda de objetos confeccionados con vidrio. Fue entonces que descubrió una técnica llamada “glassfusing” y con ella la creatividad. “Ideas para nuevos objetos empezaron a salir de mi de forma natural”, nos cuenta, siempre inspirada por elementos de la naturaleza. A partir de ahí el interés por su marca fue creciendo y 25 años después Vetrofuso trabaja para grandes marcas de todo el mundo, hoteles y restaurantes.

Sus objetos son auténticas obras de arte inspiradas en elementos de la naturaleza creadas a través de la técnica ancestral del vidrio fundido.

Innovación y diseño en LagunaB

También en Italia LagunaB se inspira en la tradición para crear artesanía de vanguardia.

LagunaB nació en 1994 de la mano de Marie Brandolini, una francesa que se enamoró de la artesanía del vidrio veneciano. En particular le llamó la atención un objeto llamado “Goto de Fornace”, un vaso hecho por los trabajadores del vidrio con los restos que sobraban al final de su jornada. Con los años Brandolini trabajó con muchos maestros del vidrio para reinterpretar esta pieza, que hoy sigue siendo uno de sus objetos más reconocidos.

En 2016 su equipo creció y su producción se diversificó para atender a comisiones artísticas y exclusivas. “Estamos muy interesados en encontrar maneras de aplicar la tecnología a nuestras prácticas», asegura Marcantonio Brandolini. “Nos gustaría poder aplicar tales elementos en la producción para reducir nuestro impacto en el medio ambiente”.

Sus piezas son puro color y vitalidad, por lo que fácilmente pueden llenar de buen rollo cualquier mesa.

El "goto de fornace" de LagunaB. D.R. Cortesía de la marca
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